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	<title><![CDATA[El blog de poetarincon]]></title>
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	<description>El blog de poetarincon</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Fri, 05 Sep 2008 18:54:16 +0100</pubDate>
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		<title><![CDATA[El blog de poetarincon]]></title>
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	<item>
		<title>LA PALABRA DE HOY</title>
		<link>http://poetarincon.obolog.com/palabra-hoy-78712</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p align="center"><em><strong><span style="text-decoration: underline;">LA PALABRA DE HOY</span></strong></em></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p>A la crisis sem&aacute;ntica que padecen los hablantes del espa&ntilde;ol, hoy se a&ntilde;aden dos patolog&iacute;as m&aacute;s que lo est&aacute;n invadiendo las modalidades tanto del idioma hablado como del escrito.&nbsp; Me refiero a los contextos gramaticales&nbsp; b&aacute;sicos de la sintaxis y de la pragm&aacute;tica y sus aplicaciones en la cotidianeidad.&nbsp; Los m&aacute;s afectados han resultado ser el habla familiar y la convencional.&nbsp; Con esta degeneraci&oacute;n del sentido formal, l&oacute;gico y psicol&oacute;gico de las palabras incorporadas a un contexto, la comunicaci&oacute;n, lejos de adquirir nuevas modalidades de expresar, de informar y de persuadir, han desfigurado las verdaderas intenciones de los hablantes, los significados principales&nbsp; de las palabras y los ordenamientos de las mismas en el texto o discurso.&nbsp; El cambio de sentido en los valores &eacute;ticos ha influido adem&aacute;s en la significaci&oacute;n de las palabras, su construcci&oacute;n y, sobre todo, su carga intencional.&nbsp; Dos de los pilares actitudinales del hombre, por ejemplo, se han visto modificados por la arbitrariedad y el subjetivismo con que se desarrolla la vida en medio de los avances tecnol&oacute;gicos, medi&aacute;ticos y sicosociales.&nbsp; Estas dos son las creencias y las ideolog&iacute;as que se han subjetivizado al punto de que el pensamiento, productor primigenio del lenguaje, ha sido intervenido por el sentimiento, fuente de los actos emotivos y l&oacute;gicos.&nbsp; Si al ser humano, en espec&iacute;fico el que pertenece a las sociedades m&aacute;s j&oacute;venes, le es necesario crear un sentimiento de afecto o predisposici&oacute;n, y, sin &eacute;l, le es muy dif&iacute;cil iniciar el proceso mental;&nbsp; por medio del que se conoce correctamente la verdad.&nbsp; La libertad es aqu&iacute; una opci&oacute;n para escoger lo que gusta m&aacute;s a la persona, es decir, el hombre hoy se est&aacute; moviendo m&aacute;s por las emociones que por las concepciones.&nbsp; Si a &eacute;l le nace creer en Dios, lo traslada al pensamiento como un objeto de conocimiento elaborado; de lo contrario, no lo hace.&nbsp; Este modo de proceder por motivaciones afectivas ha radicalizado el individualismo en la forma de pensar las palabras y, por ende, de emplearlas en el habla.&nbsp; De ah&iacute; deriva el hecho de que cada quien es responsable de lo que dice, si as&iacute; le parece; y, si para los dem&aacute;s, m&aacute;s a&uacute;n, para el com&uacute;n de las gentes, es incorrecto tal manejo de los actos y de las palabras derivadas de &eacute;stos, se llega a la conclusi&oacute;n de que la verdad la posee cada quien en la medida de que &eacute;sta sea conforme a su albedr&iacute;o, por causa de lo que sinti&oacute; antes de plegarse a sus ideas y sus producciones mentales: las palabras.</p>

<p>Voy a ilustrar con un ejemplo tomado de las t&eacute;cnicas de estudio que hoy practican los j&oacute;venes en la educaci&oacute;n superior.&nbsp; El docente les pone a leer un texto, a manera de investigaci&oacute;n, por decir alguno, un ensayo de un fil&oacute;sofo importante.&nbsp; El alumno lo&nbsp; lee a medias, si es que lo lee,&nbsp; luego el docente le pregunta acerca del contenido de la lectura; el estudiante da cuenta de lo que le apareci&oacute; a &eacute;l que dice all&iacute;; al interrogarlo el docente sobre ideas espec&iacute;ficas, &eacute;l da sus razones, pero lejos del contenido real del libro, es decir, da cuenta de lo que a &eacute;l le motiv&oacute; o le quiso decir individualmente, as&iacute; esto sea falso, porque no corresponde a la realidad del texto.&nbsp; Para ello, el alumno se vale de algunas falacias de la argumentaci&oacute;n muy t&iacute;picas de las ponencias de hoy: la posici&oacute;n relativista, la salida por la tangente y la opini&oacute;n ambigua.&nbsp; Un docente que conozca el texto, de inmediato descubre la intencionalidad sofista de su alumno; el problema es que hay docentes que se dejan envolver por el discurso falaz del ponente que hace gala del poder que asiste a muchos j&oacute;venes de hoy: el de suponer, como dije, que la verdad es la que &eacute;l dice; esto reduce al m&iacute;nimo el esfuerzo de razonamiento que subyace en todo ejercicio de aprendizaje.</p>

<p>Aunque un discurso convencional como el acad&eacute;mico puede dar ocasi&oacute;n de contestar con lo falaz o, por obra de la libertad bien orientada, con la verdad, las formas con que &eacute;ste se desarrolla pueden tener rasgos similares a otro discurso como el familiar.&nbsp; En este contexto convencional,&nbsp; se manifiestan m&aacute;s los problemas de interpretaci&oacute;n a que vengo aludiendo.&nbsp; Aqu&iacute; el idioma se ve m&aacute;s afectado por la facilidad con que se observan los errores gramaticales producidos por la individualizaci&oacute;n&nbsp; de otras formas como las de sentir y de pensar.&nbsp; El hombre de hoy, en particular el joven, le tiene fobia a quedar en rid&iacute;culo ante los dem&aacute;s por su lenguaje desarticulado gramaticalmente.&nbsp; Y mientras quiere alejarse de sus malos modales ling&uuml;&iacute;sticos, m&aacute;s se le notan en el habla formal que en la informal, porque tiene ante su presencia calificadores de la misma.&nbsp; Su&nbsp; actual subjetivismo lo ha llevado, sin ese prejuicio que antes asist&iacute;a a los que respet&aacute;bamos los comportamientos considerados buenos, a no distinguir entre lo que es formal y lo que es informal.&nbsp; Ahora es pan de cada d&iacute;a escuchar personas que debieran hablar convencionalmente, haci&eacute;ndolo como si asistiera a una tertulia; es lo que ellos llaman la ruptura de esquemas, la apolog&iacute;a a la irreverencia o la libertad de expresi&oacute;n de sus personalidades.</p>

<p>Esto de motivar el pensamiento ha sido el peor invento que se le ha ocurrido a la generaci&oacute;n de la sociedad del conocimiento y de la globalizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n.&nbsp; Este sofisma a lo Descartes, se traducir&iacute;a ahora: <em>me nace, luego pienso</em>.&nbsp; He aqu&iacute; el cariz del imaginario relativista que domina a dicha generaci&oacute;n.&nbsp; La libertad ha sido manipulada de tal manera que ha distorsionado el verdadero sentido&nbsp; no solo de los actos y de las palabras, sino, lo m&aacute;s grave, de las creencias y de las ideolog&iacute;as.&nbsp; Sobre la base de los libros que reivindicaban el libre desarrollo de la personalidad como eje para formar una cultura individual, hoy se han fundado movimientos oposicionistas que propugnan por la ruptura de los valores convencionales, el Derecho a morir dignamente y la conformaci&oacute;n de grupos homosexuales.&nbsp;&nbsp; El descubrimiento de la inteligencia emocional por Howard Gardner&nbsp; le ha abierto&nbsp; las puertas al afecto para que gobierne de alguna manera la pr&iacute;stina actividad de concebir el pensamiento mediante los procesos de an&aacute;lisis y de s&iacute;ntesis.&nbsp; Ya no existe unidad en la inteligencia, sino una diversidad de capacidades para aprehender lo que m&aacute;s nos guste.&nbsp; Las consecuencias directas las han sufrido las disciplinas vocacionales que ahora no se eval&uacute;an por tests sicol&oacute;gicos sino por el impulso que siente cada individuo hacia un objeto de&nbsp; conocimiento que le nace desde dentro.</p>

<p>Para ilustrar el movimiento interpretativo que se manifiesta en la inteligencia emocional de la sociedad actual, narrar&eacute; en forma resumida una an&eacute;cdota que me sucedi&oacute; durante el Diplomado en Educaci&oacute;n Religiosa que adelant&eacute; en el 2007.&nbsp; El docente de la asignatura de <em>Espiritualidad</em>, el padre Alberto Camargo, un hombre de una did&aacute;ctica experimentada, de unos protocolos que invitaban a pensar y, al mismo tiempo, a participar en la clase, saludaba a cada uno de los que llegaban tarde al sal&oacute;n de clases, con la frase: "<em>Siga, sin-verg&uuml;enza"</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me consta que ninguno de los retardados le hizo reclamos por lo que aparentemente significaba el texto, es decir, "<em>siga, descarado"</em>.&nbsp; O no entend&iacute;an lo que el padre Camargo les quer&iacute;a decir&nbsp; o se quedaban en silencio para no sufrir los embates del rid&iacute;culo ante el colegaje.&nbsp; Bastar&iacute;a un breve proceso de reflexi&oacute;n para descubrir las verdaderas intenciones del docente, las cuales eran pedirle al incumplido que siguiera pero sin pena.&nbsp; Es m&aacute;s, ni siquiera durante el di&aacute;logo informal de tertulia entre colegas, se hac&iacute;a menci&oacute;n a tan inteligente bienvenida.&nbsp; En vista de aquel silencio total, me fue imposible determinar qui&eacute;nes se hab&iacute;an sentido desgraciados y qui&eacute;nes, por lo contrario, se hab&iacute;an sentido bien recibidos.</p>

<p>Junto a la an&eacute;cdota anterior, abundan los casos en que la palabra es tomada como causa de confusi&oacute;n, de incomprensi&oacute;n y, lo m&aacute;s pervertido, como fuente de silencio c&oacute;mplice para demostrar el fracaso de la inteligencia del hombre de hoy.&nbsp; Es que no vasta con que el hombre aparente ser m&aacute;s inteligente que el de antes, cuando su precocidad artificial se desbarata de un momento a otro.&nbsp; En el contexto de las interpretaciones manifiestas es donde se nota el grado de cultura que no hab&iacute;an alcanzado sus ancestros, por causa del progreso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico sin precedentes.&nbsp; Pero fij&eacute;monos en lo que le est&aacute; pasando en el manejo de su palabra&nbsp; hasta cuando estos discursos o actuaciones lleguen a &nbsp;incidir en las actuaciones de los dem&aacute;s.&nbsp; Esto me confirma la sagrada tesis del Se&ntilde;or cuando afirmaba en Marcos 7, 20-23, que todo lo mal dicho y, por ende, lo mal hecho, proviene del interior del hombre.</p>

<p>Germ&aacute;n Rinc&oacute;n</p>			<p>
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			</p>
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		</description>
				<author>poetarincon</author>
				<category>la palabra de hoy</category>
				<category>literatura</category>
				<category>día del idioma español</category>
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		<pubDate>Tue, 22 Apr 2008 01:54:55 +0100</pubDate>
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